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Será 2017 un año difícil para el comercio internacional

Publicado el 24 de Junio del 2016 por SERVI PORT

Las empresas transnacionales realizan la gran mayoría de los flujos del comercio internacional y si Estados Unidos, quien es sede de muchas de estas grandes corporaciones, decide tomar medidas proteccionistas en los intercambios externos de mercancías, los analistas coinciden en que propiciará reacciones en cadena.

A principios de mayo pasado, el principal periódico japonés, Nikkei, difundió una en una editorial que el comercio y la economía global se verán afectadas si Donald Trump o Bernie Sanders ganan la Presidencia de Estados Unidos y llevan a cabo sus propuestas relacionadas con el comercio internacional.

Durante la campaña primaria presidencial, Trump ha pedido en repetidas ocasiones aranceles más altos a las mercancías procedentes de China y México, quienes han aumentado considerablemente las exportaciones a Estados Unidos en los últimos años.

También Trump ha exigido que los inmigrantes ilegales sean expulsados y que un muro sea construido a lo largo de la frontera con México, con cargo a éste. Tal retórica nacionalista lo llevó a la parte superior del campo republicano.

En el lado demócrata, Sanders ha señalado a los acuerdos de libre comercio como el culpable de los bajos salarios de Estados Unidos y la inseguridad laboral. Esto le ha ganado aficionados entre los votantes jóvenes.

Nikkei expuso que si un país pone barreras elevadas a la importación, sus socios comerciales estarían propensos a responder de la misma forma. El resultado de estos intercambios, ojo por ojo, es claro en la historia. En la década de 1930, los países se apresuraron a subir aranceles y formar bloques económicos regionales, profundizando la Gran Depresión.

El diario concluyó que aunque Estados Unidos y Europa se han recuperado en gran medida de la crisis financiera global, todavía están plagados de desempleo de larga duración, mientras el crecimiento del ingreso real sigue lento.

En otro diagnóstico, Banamex indicó que la volatilidad del peso contrastaría con los efectos directos sobre el comercio, que serían moderados dado que Trump contaría con instrumentos restringidos para ejercer un proteccionismo discriminatorio contra México.

“Posiblemente se traduciría en una sobrerreacción del tipo de cambio. Pensamos que las autoridades en México están conscientes que este escenario podría requerir de respuestas en materia de política económica”, dijo.

Trump, el virtual candidato del Partido Republicano, ha dicho en su campaña que, de ganar las elecciones presidenciales, impondría un arancel de 35% a las importaciones de automóviles originarios de México y mandaría construir un muro en la frontera común, con un costo que cobraría a México. También fijaría un arancel de 45% a las importaciones originarias de China.

Adicionalmente, Trump dio a conocer una propuesta para que México pague por el muro: modificar una norma dentro de la ley antiterrorismo para cortar los envíos de dinero a México hasta que se realice el pago.

“No me importan las guerras comerciales cuando estamos perdiendo 58,000 millones de dólares al año”, declaró Trump en un debate el 25 de febrero, en referencia al déficit comercial de Estados Unidos con México en el 2015.

Para elevar los aranceles, Estados Unidos tendría que denunciar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y así quedar fuera del mismo; pero esto sólo le permitiría aumentar 2.5% los impuestos a la importación de automóviles y 15% a las camionetas pick up.

Ambas tasas son las que aplica Estados Unidos a los demás socios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con los que no opera acuerdos comerciales. De modo que si Trump quisiera incrementarlas más, tendría que salirse también del organismo, lo que es “muy poco probable”, según Luis de la Calle, director general de la consultoría CMM De la Calle, Madrazo, Mancera.

El problema podría estar en si Estados Unidos decide aumentar las cuotas compensatorias a productos mexicanos, pero estos casos requieren ser iniciados por empresas privadas.

De cualquier forma, el TLCAN tiene un mecanismo inoperante frente a la eventualidad de que Trump gane la Presidencia de Estados Unidos y eleve unilateralmente aranceles a las importaciones de productos mexicanos.

Esto ocurre porque Estados Unidos no quiso nombrar a sus respectivos panelistas en el caso del comercio del azúcar-fructosa con México y, por tanto, no pudo crearse un tribunal especial, dado que el TLCAN no contempla otra alternativa para seleccionar a estos jueces.

Por todos estos antecedentes y por las condiciones de un ambiente en contra del libre comercio que prevalecerán en Estados Unidos en el 2017, existe una alta probabilidad de que el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) sea aprobado por el Congreso de ese país a finales del presente año, previó Herminio Blanco, presidente de la consultoría Iqom.

Esta coyuntura paradójica representa una oportunidad para el legado del presidente Barack Obama, opinó Blanco.

Del lado defensivo, no ha habido una contestación más contundente que la expresada por Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, quien dijo en mayo pasado que si el nuevo presidente de Estados Unidos intenta revertir la integración económica de América del Norte, afectará a la región en su seguridad y la hará más débil frente a terceros países.

“Por su naturaleza y por sus vínculos, América del Norte debe permanecer fuerte, consolidada y aliada, no sólo en su estrategia económica, sino en su estrategia de seguridad”, dijo el funcionario.

La seguridad nacional es el tema que más le preocupa a Estados Unidos y ha sido una prioridad en sus relaciones con México y Canadá desde que ocurrieron los atentados terroristas en Estados Unidos en septiembre de 2001.

Guajardo afirmó que el gobierno mexicano espera que el presidente Obama tenga la fuerza para transmitir este mensaje de la conveniencia de fortalecer la integración y las relaciones entre Estados Unidos, Canadá y México, en la cumbre trilateral que se realizará a finales de junio.

“Seremos más competitivos y fuertes y, sin duda, no debemos caer en la tentación de escuchar discursos que a lo único que nos llevan es al proteccionismo, a cerrar nuestras fronteras y a ser individualmente más débiles frente a terceros”, advirtió.

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