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Gestión aeroportuaria: un par de lecciones para el modelo portuario

Publicado el 11 de Julio del 2016 por SERVI PORT

El transporte marítimo es responsable del traslado del 75% de las mercancías a nivel mundial y, pese a ser el método de transporte más económico, posee altos costos operacionales. Por años la industria ha evaluado alternativas para optimizar operaciones, y una pareja de analistas cree haber dado con la solución ideal para esta problemática: tomar el ejemplo de la industria aeroportuaria.

¿Por qué los puertos deberían ser administrados como aeropuertos? Es la premisa central de la investigación liderada por Peter de Langen y Periklis Saragiotis, quienes sostienen que el modelo de la ‘corporatización’ de los aeropuertos es ideal para la industria portuaria. La introducción de la participación del sector privado en la administración de los puertos tiene el potencial de mejorar los costos de flete de carga al afectar la conectividad marítima y terrestre, generar procesos de intercambio comercial más fluidos y crear atractivos costos portuarios.

Las operaciones portuarias privadas se caracterizan por proveer servicios más competitivos y con precios más atractivos, sin dejar de estar regulados por la autoridad portuaria competente. Los investigadores sostienen que cuando dicha autoridad portuaria pertenece a la administración pública –como en la gran mayoría de los casos- las consideraciones políticas suelen interponerse ante el criterio comercial, generando inversiones equívocas, ya sean muy bajas, muy altas o inadecuadas, resultando en un mal uso de los recursos portuarios.

El beneficio privado

El modelo de la corporatización, donde el estado propietario entrega a modo de concesión a un privado la administración de un bien público, entrega autonomía a la autoridad estatal para tomar decisiones en base a necesidades comerciales. De aplicarse este modelo en la administración portuaria, la cultura organizacional podría variar hacia la generación de valor e inversiones adecuadas, resultando en un beneficio superior para toda la organización. Los autores destacan específicamente el caso del puerto de Rotterdam, donde los costos operacionales se redujeron y aumentaron las inversiones capitales luego de implementarse dicho modelo de administración.

Es importante no confundir corporatización con privatización. Traspasar la administración de una entidad pública a un modelo privado no convierte a la entidad en privada, solo significa que sus recursos son manejados con orientación comercial y no política. En el caso de la administración corporativa de un puerto, el desarrollo del complejo portuario podría beneficiarse al atraer nuevos clientes, como operadores terminales, proveedores de servicios logísticos y manufactureros.

Las cuatro claves aeronáuticas

El modelo de administración privada de los aeropuertos ha permitido el óptimo desarrollo de estas entidades. Los autores destacan que la mayoría de los aeropuertos de los Estados Unidos y Canadá producen casi la misma cantidad de ganancias de actividades no-aeronáuticas (estacionamientos, retail, comidas, hoteles y salas de conferencia) como de la recaudación de los pasajeros y aerolíneas.

Tanto en Europa como en algunos países de Asia y Canadá se han implementado reformas portuarias inspiradas en el modelo de administración aeroportuaria, con cuatro ejes fundamentales, siendo el primero de ellos tener objetivos comerciales claros. Este punto hace alusión a la orientación de incrementar volúmenes de manejo de carga, atracción de nuevas inversiones, aumentar conectividad marítima e intermodal y reducir los costos y niveles de congestión. Esto permite generar un retorno sobre la inversión orientado a la sustentabilidad a largo plazo, validando el enfoque comercial.

Un segundo punto a considerar al momento de pensar en una administración corporativa en el puerto es la importancia de ser autosuficiente. La empresa que lleve la administración del puerto debe buscar maneras de invertir en la infraestructura y servicios para redituar de esas mejoras, como aumento en cobro de derechos de uso de instalaciones, arriendos y otras fuentes de ingresos. La idea es que las inversiones hechas generen ganancias al largo plazo.

La compañía que lleve la administración del puerto debe ser autónoma, con un directorio técnicamente calificado –con conocimiento de la industria portuaria y del transporte marítimo en general- e independiente. Por último pero no menos importante, el administrador portuario debe estar regulado por una entidad externa para asegurar los intereses públicos y prevenir abuso de poder en el mercado. En el mejor de los modelos, las entidades gubernamentales son quienes llevan las responsabilidades regulatorias, por lo que la compañía administradora puede llevar el nombre de “compañía de desarrollo portuario”.

Los potenciales beneficios de convertir la administración portuaria al modelo corporatizado de los aeropuertos supone un gran desarrollo en ciernes para este rubro, solo falta dar el paso y atreverse.

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