01 (800) 400 PORT (7678)  
Acceso a Clientes:   Ingresar

¿ LOS AVIONES O LAS AVES ? Ing. Alfredo Ibarra Obando

Publicado el 29 de Octubre del 2018 por SERVI PORT

Las opiniones a favor y en contra de cada una de las dos opciones que se están considerando se han radicalizado a tal punto que ya existen materialmente dos bandos y la confrontación entre ellos se basa cada vez menos en argumentos sólidos. Buscando influir en la población, se ha recurrido inclusive a videos dignos de Hollywood o de una campaña publicitaria de alguna multinacional de primer orden.

Considero que el haber cursado la Asignatura de Aeropuertos como parte de mi Licenciatura en Ingeniería Civil, en la UNAM, me permite valorar las bondades y debilidades de cada uno de los dos proyectos. Antes de expresar mis puntos de vista me declaro apolítico al 100 % y aclaro que no trabajo ni para unos ni para otros.

El proyecto arquitectónico propuesto para la ampliación en Texcoco (NAIM) está sin duda muy bien logrado y es digno de un país de primer mundo, aunque también puede considerarse ostentoso y por tanto caro. El hecho de que esté ubicado muy cerca del actual aeropuerto es sin duda una gran ventaja, así como el que tenga capacidad para satisfacer la demanda aun en el largo plazo.

Entre sus inconvenientes está el que el terreno es arcilloso y con un alto porcentaje de humedad por estar en lo que fue el Lago de Texcoco. Es importante tener presente que este tipo de suelos es sumamente inestable en caso de sismo. Ambos factores hacen que se tenga que recurrir a técnicas de cimentación y estabilización de suelos especiales y por tanto costosas.

En principio se prevén asentamientos superiores a los 10 cm anuales, lo que sin lugar a dudas es significativo y dará lugar a renivelaciones periódicas de las pistas de aterrizaje, las que al recibir el peso adicional de cada reencarpetado aumentarán progresivamente su asentamiento.

Desde el punto de vista aeronáutico, los sobre vuelos sobre la Ciudad de México representan un riesgo, al tiempo que aumentan la contaminación atmosférica y sonora. La proximidad con el Popocatépetl e Iztaccíhuatl limita el área para las aproximaciones y las cenizas que puede llegar a emanar el primero de dichos volcanes podría dar lugar a cierres temporales del aeropuerto, para evitar daños a los motores de los aviones.
. . . 2


- 2 -

Organismos como GREENPEACE estiman que en las inmediaciones del NAIM habitan del orden de 100,000 aves, de unas 150 especies distintas, las cuales verían afectado su hábitat por el ruido y luces de las aeronaves; pero al mismo tiempo, esas aves constituirían una amenaza pues podrían ser succionadas por los motores de los aviones, provocándoles daños que pondrían en riesgo a los pasajeros. En mi opinión no se han valorado debidamente estos dos aspectos.

El desarrollo de un proyecto de esta envergadura da lugar a un importante crecimiento demográfico y económico en su entorno. Se estima que en la zona de Ciudad Netzahualcóyotl y Chalco habitan ya del orden de 4 millones de habitantes, lo que da lugar a problemas de abasto de agua potable, tráfico, contaminación e inseguridad, todos los cuales se incrementarían si se concretiza la construcción del aeropuerto en Texcoco.

El abasto de agua potable a la Ciudad de México es un grave problema pues los mantos acuíferos ya están sobre explotados y no se recargan en la misma proporción en que se siguen explotando. Del orden del 50 % del caudal proviene del Valle de Lerma (a 70 km) y del Sistema Cutzamala (120 km). La distancia y la altitud de la Ciudad de México dificultan y encarecen el suministro del vital líquido.

Los más de 22 millones de habitantes que tiene el Area Metropolitana de la Ciudad de México hacen que también sea un reto el tratamiento y disposición de aguas negras y basura.

Las grandes obras de infraestructura deben aprovecharse para inducir una descentralización de la población y no una mayor concentración.

Tan solo los inconvenientes antes señalados, que no son los únicos, debían haber bastado para descartar desde un inicio la opción del llamado Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM) en Texcoco. Es por ello que resulta inexplicable como es que se consideró como una opción viable, a pesar de que las ventajas son, sin lugar a dudas, menores y de menor impacto, que las desventajas.

Desgraciadamente se dice que la elección de Texcoco obedeció a intereses inmobiliarios más que a razonamientos técnicos y hay quien señala que también hubo falta de transparencia en la asignación de contratos. Otro cuestionamiento es el relativo al uso de recursos de las AFORES como una de las fuentes de financiamiento, lo que puede poner en riesgo el ahorro de los trabajadores.

Por su parte, la opción de la Santa Lucía se ubica en el Municipio de Zumpango, cuya población es de tan sólo 160,000 habitantes, lo que le permitiría absorber un crecimiento significativo. Los terrenos en esa zona son estables, por lo que no se tendrían los problemas de asentamientos ya mencionados para Texcoco.
. . . 3
- 3 -


Los funcionarios del próximo Gobierno Federal afirman que mediante una relocalización de las ayudas a la navegación aérea y una reconfiguración del espacio aéreo, Santa Lucía podría operar junto con el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AIBJ), para así satisfacer la demanda hasta un horizonte de planeación aún no determinado.

También señalan que de ser necesario podría conformarse un sistema aeroportuario que incluiría al AIBJ, a Santa Lucía y a Toluca. En lo personal considero poco viable esta opción, toda vez que la altitud limita la sustentación de los aviones y al estar Toluca a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, los aviones grandes no podrían despegar con todo el combustible que requieren para un vuelo de largo alcance. La única opción sería el que Toluca se siguiera usando para vuelos privados.

Puebla está en la misma situación, además del riesgo de la ceniza volcánica del Popocatépetl; por su parte, el espacio aéreo de Cuernavaca es muy reducido, por lo que tampoco podrían considerarse para integrar un conjunto aeroportuario que complementara a Santa Lucía. Desconozco si el espacio aéreo de Querétaro sería compatible.

De Santa Lucía no se tienen proyectos ejecutivos y por tanto tampoco presupuestos confiables; sin embargo, es un hecho que sería mucho más barato que el NAIM, lo cual es un elemento a considerar en un país con tantas carencias, tanto de infraestructura en general, como de proyectos sociales.

Mucho se ha comentado que para los usuarios del transporte aéreo sería muy incómodo el tener que trasladarse entre el AIBJ y Santa Lucía para tomar un vuelo en conexión. También se ha dicho que para las líneas aéreas sería muy caro el contar con personal, equipos y refacciones para la operación y mantenimiento de sus aeronaves en dos aeropuertos distintos. Ambas situaciones serían fácilmente evitables si se asigna el AIBJ para las líneas nacionales y el de Santa Lucía para las extranjeras.

Todo lo anterior deja en claro que estamos ante una disyuntiva que involucra muchos aspectos y de naturaleza muy disímbola, por lo que el reto es cómo combinarlos para seleccionar la mejor opción; es decir, cómo sumar peras con manzanas.

Como una posible alternativa propongo la siguiente metodología:
Reunir a un cierto número de especialistas que analice y pondere los aspectos a considerar dentro de lo que serían los principales temas. Así por ejemplo, en materia aeronáutica, se definiría la importancia que debe darse entre sí a temas como la configuración del espacio aéreo; el número de pistas en cada horizonte de planeación; el número de operaciones y pasajeros al año; los eventuales riesgos a la seguridad aeronáutica; etc. . . . 4
- 4 -

Por su parte, expertos financieros definirían identificarían las variables más importantes y qué importancia tienen entre sí. Por ejemplo: la inversión en cada una de las etapas del proyecto; fuentes de financiamiento; tasa interna de retorno; tarifas por uso de aeropuerto (TUA); costos anuales de mantenimiento; etc.

De la misma manera, ambientalistas darían un peso porcentual a aspectos como: contaminación atmosférica; población que recibiría niveles de ruido por arriba de los recomendados; aprovechamiento de aguas pluviales; tratamiento y disposición de aguas negras y basura; afectación a flora y fauna; etc.

De esa forma se definirían ecuaciones que permitirían calificar cada uno de los dos proyectos respecto a puntos muy específicos.

Finalmente, un grupo multisectorial tendría que definir qué peso darle a cada uno de los grandes temas; es decir: Aspectos Aeronáuticos; Infraestructura; Ecología y Medio Ambiente; Aspectos Financieros; Ambito Social; etc., cuyos subtemas ya habrían sido previamente evaluados.

El resultado de la consulta popular sería tan solo un subtema dentro del Ambito Social, pero de ninguna manera puede ser el único elemento a considerar.

Esta propuesta permitiría involucrar, en forma ordenada, a la sociedad en general; a Colegios de Profesionistas; a Sindicatos; a instituciones financieras y a expertos independientes que sean seleccionados en base a determinados criterios. Todos ellos enriquecerían las evaluaciones

A diferencia de esta propuesta, la consulta popular ha llevado el proceso por un rumbo equivocado, pues no es posible limitar a tan solo una pregunta lo que debió de haber sido un análisis detallado de especialistas multidisciplinarios. .

En tanto no se apliquen criterios racionales, seguiremos especulando si las aves cederán su hábitat a los aviones, o si lo defenderán como en su momento lo hicieron los machetes.

Comentarios

No hay comentarios en este momento, ¿por qué no dejas uno?

Deja un comentario

Nombre (Campo obligatorio)
E-Mail (Campo obligatorio, no se mostrara)
Web (Opcional)
Comentarios