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Crece con China déficit comercial

Publicado el 04 de Junio del 2013 por SERVI PORT

Su vasto mercado de mil 300 millones de habitantes supone una oportunidad para las empresas locales en la misma medida en que su músculo manufacturero puede ahogar a cualquier competidor. La desconfianza explica que México fuera el último país en aceptar el ingreso chino en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001.
Los que desconfían de China se agarran al déficit comercial. Según cifras oficiales, México exportó por valor de 5 mil 721 millones de dólares e importó por 6 mil 936 millones de dólares en 2012, lo que arroja una proporción desfavorable de 10 a uno. La tendencia parece irrefrenable: en los primeros tres meses de este año el déficit aumentó 73 por ciento, el valor trimestral más alto del último lustro, según el Banco de México. La fábrica global china, muy competitiva por su afilado sentido empresarial y los bajos costes, le ha comido terreno a las manufacturas mexicanas en mercados como el estadounidense. También ha castigado a la industria autóctona en su propio mercado en sectores como el textil, el calzado o los juguetes. Con la entrada de China en la OMC, México impuso altos impuestos a sus exportaciones durante seis años; después redujo algunos y prorrogó otros, pero la política arancelaria no ha venido acompañada de una estrategia más global que le haga frente al problema. México denunció a China en diciembre pasado ante la OMC por competencia desleal en el sector del vestido y textil. A su juicio, los subsidios chinos a sus compañías eran injustos y ponían en peligro los 400 mil puestos de trabajo directos y un millón 200 mil indirectos de la industria. La segunda y la decimocuarta potencias económicas mundiales han elegido diferentes sendas: mientras que China ha apostado por la bilateralidad, México ha optado por el ámbito multilateral: regional con el TLCAN y, con más amplitud, en la OMC. "Ante estas divergentes estrategias comerciales y de desarrollo, hemos tenido múltiples desencuentros en productos como la uva, el aguacate, el tequila, la carne de cerdo, etcétera, así como importantes fracasos de inversiones chinas como Faw, Dragon Mart, Golden Dragon y otros", explicó Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM. La clase empresarial confía en que el clima de acercamiento cristalice en la entrada directa de productos como tequila, cerdo o mariscos. Algunos de esos pleitos han permanecido atascados durante años. Pero las exportaciones mexicanas están frenadas por la inercia del empresario mexicano hacia Estados Unidos, las medidas arancelarias y no arancelarias chinas y el desconocimiento en el gigante asiático de la pujanza que han adquirido en nuestro País las industrias aeronáutica o biomédica. En un panorama idílico, en el que los sectores potentes mexicanos penetraran y China eliminara las leyes restrictivas, la desproporción se reduciría hasta un 4 a 10 en un plazo de 2 a 4 años, según cálculos de Efrén Calvo, presidente de la Cámara de Comercio Mexicana en China. Algunos sugieren la solución drástica de la firma de un Tratado de Libre Comercio para nivelar la balanza de pagos. "Ya lo han firmado Chile, Perú y Costa Rica, y en todos los casos ha demostrado que beneficia a ambas partes. México se enorgullece de haberlos firmado con más de 40 países pero tiene miedo con China", dijo Xu Shicheng, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China. Doce años después, México conserva la desconfianza que retrasó la firma del ingreso chino a la OMC. Conflicto casi sin fin Uno de los puntos centrales del conflicto comercial entre México y China es la carne de cerdo, ya que nuestro País no ha logrado exportar este producto al gigante asiático. Este caso ha sido discutido por un lustro, las granjas han superado los controles chinos y se han firmado los acuerdos para que México pueda iniciar la exportación, pero el alimento mexicano sigue sin aparecer en las tiendas de China. La prohibición ya se levantó a otros países latinoamericanos y el cerdo mexicano se consume en Japón, donde la calidad alimentaria roza el fundamentalismo religioso. "Las exportaciones se vieron entorpecidas por declaraciones imprudentes del (ex) Presidente de México (Felipe Calderón) y el producto no pudo ser presentado en el Salón Internacional de Alimentos en China en 2009, donde México era el país invitado", explicó Romer Cornejo, profesor investigador de El Colegio de México y experto en China. China es el mayor consumidor mundial de este bien.
Fuente: http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=333761

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