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China como superpotencia

Publicado el 10 de Junio del 2013 por SERVI PORT

Beijing dejará atrás el discurso de que China es un país eminentemente pobre y que su patrón de desarrollo es el de un "ascenso pacífico". Esta tesis tocará su fin en la reunión con el presidente Barack Obama a las afueras de Los Ángeles. Es probable que salgan chispas.

Antes de emprender el vuelo hacia el continente americano, Xi Jinping externó que lo más probable es que a Estados Unidos no le guste la idea de que exista otra potencia de calibre similar. Dijo que en la historia nunca le ha resultado sencillo a la potencia dominante reconocer que alguna otra nación le dispute la supremacía del poder. Para ello acudió al historiador griego Tucídides, quien fue el primero en describir la incomodidad que le generaba a Troya el desafío que le representaba Atenas. En pocas palabras, a Estados Unidos no le va a resultar fácil aceptar que hay otro jugador de su nivel en escenario global.

Lo interesante de Xi es la estrategia que está utilizando: cartas abiertas. Anticipa desde Beijing lo que le dirá a Obama en Los Ángeles, para que vaya bien preparado y tenga lista una respuesta a su demanda de ocupar el status de superpotencia. Moviliza al presidente de EU de Washington a California, para que le quede más cómodo el regreso al Asia. Anuncia por adelantado que una de sus demandas más urgentes será doblegar a Japón en la disputa que tiene con China sobre unos islotes en el Mar de China. Ofrece apaciguar a Corea del Norte en sus amagos nucleares, cuestión que preocupa mucho a los estrategas norteamericanos. Más tarde pasa por Costa Rica y ofrece un paquete de cooperación de 2 mil millones de dólares, con lo cual rebasa a Estados Unidos como principal país donante en ese país. De pasada le pone una zanahoria en las narices a Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, que todavía mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, para que aprendan lo que es ser amigo de los grandotes. Después de lo ocurrido en Costa Rica seguramente se las pensarán en los demás países centroamericanos para abrir relaciones de inmediato con Beijing. El presidente Xi Jinping no sólo exige el trato de superpotencia; actúa como sólo pueden hacerlo las superpotencias.



La primera respuesta a este desafío es la foto, tomados de las manos, entre los secretarios de la Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, y sus homólogos de Japón y Corea del Sur. El mensaje: Estados Unidos no se la va a poner tan fácil a China. Washington construirá alianzas con algunos de los adversarios naturales de China, incluyendo a India, para obstaculizar el ascenso meteórico del gigante asiático. En este complicado juego, México anuncia que se propone elevar al máximo la cooperación, el entendimiento y los intercambios con China, mediante una asociación estratégica integral. Si bien es un reconocimiento de la diplomacia mexicana a esta potencia en ascenso, habrá que esperar la lectura que se hará en Washington de contar con este nuevo mejor amigo. México está poniendo sus cartas en el tablero y ha decidido participar activamente en el cambiante escenario mundial. Ya era hora. Si queremos posicionarnos en el mundo tenemos que tomar riesgos, pero bien calculados. Si México tiene intenciones de jugar en estas ligas debe asegurarse de contar con una buena estrategia para medir las reacciones que generará en otras partes del mundo. La primera prueba será este nuevo acercamiento con el país del dragón.



Fuente: el siglo de torreon

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