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Foco amarillo en el comercio exterior mexicano

Publicado el 01 de Marzo del 2013 por SERVI PORT

Sucede que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó este lunes que de acuerdo con la información oportuna de comercio exterior de enero de 2013, nuestro país registró un déficit en su balanza comercial de -2,879 millones de dólares (mdd). Este dato pudiera parecer trivial, pero hay que considerar que este es el déficit mensual más elevado para un enero desde que se tiene registro, además de que se compara negativamente con el déficit de -274 mdd registrado en enero del año pasado. Y por si fuera poco, este abultado déficit de enero de 2013 también se compara desfavorablemente con el superávit de 163.1 mdd que se obtuvo en todo 2012.
¿A qué se debe el elevado déficit de enero de este año? Pues desde la óptica de los números obedece a que en dicho mes el valor de las exportaciones de mercancías fue de 27,231 mdd, lo que representa una caída de -0.2% respecto a lo exportado en enero de 2012; mientras que el valor de las importaciones de mercancías alcanzó 30,110 mdd, monto que implicó un crecimiento anual de 9.3 por ciento respecto a enero del año pasado.
Es decir, con respecto a hace un año, nuestras exportaciones están estancadas, pero nuestras importaciones se dispararon en 9.3%, lo cual no es benéfico a la luz de los siguientes datos adicionales: en el comparativo de enero de 2013 con respecto al mismo mes de 2012 las exportaciones manufactureras crecieron un magro 1.0%, y dentro de éstas, las exportaciones manufactureras no automotrices se cayeron -1.7%. Paralelamente, las importaciones no petroleras de nuestro país aumentaron 7.2% y concretamente las importaciones de bienes de consumo (no petroleras) se dispararon 14.9%.
Como ya se ha señalado, los datos antes mencionados no pueden ser vistos más que como una evolución nociva para la planta productiva nacional, porque indican un estancamiento de las ventas al exterior de nuestros productos manufacturados (excluyendo automóviles) y denotan una mayor invasión de productos importados. De seguirse dando estos datos, la tendencia irremediablemente arrastrará a la economía mexicana hacía una fuerte desaceleración de su crecimiento económico, ya que el motor que representa el sector exportador se está apagando, mientras que la continua entrada de importaciones desplaza la producción nacional en perjuicio del empleo en México.
¿Y por qué se estancan las exportaciones de México? Podemos argumentar dos elementos principales: la desaceleración económica en los países desarrollados (los principales mercados de exportación de nuestro país) y la excesiva sobrevaluación del peso.
Con respecto al primer punto tenemos que en 2012 Estados Unidos (EU) fue el destino de cerca del 83% de las exportaciones mexicanas y dicho mercado crece ahora en día a su tasa más baja de los últimos dos años. A este respecto cabe destacar que el Departamento de Comercio de dicha nación acaba de informar que la tasa de crecimiento de su Producto Interno Bruto fue de apenas 0.1% en el cuarto trimestre de 2012. Ante esto debe quedar claro que si la economía de nuestro principal socio comercial no crece, pues nuestras ventas a dicha nación no podrán avanzar demasiado o bien lo natural sería que se estanquen.
Por su parte, la situación en la Unión Europea es aún más complicada, ya que ellos registraron una caída de 0.6% en su producto interno bruto en el cuarto trimestre del año pasado, por lo que no debe sorprender el pobre desempeño en materia comercial de México cuando sus principales mercados de exportación están estancados o en franca recesión.
Con respecto al tipo de cambio, éste promedió 12.7170 pesos por dólar en enero de este año, mientras que su cotización promedio en enero de 2012 era de 13.0278 pesos, lo que implica una pérdida de competitividad de los productos hechos en México, y para ilustrar esto veamos el siguiente ejemplo:
Supongamos que un producto costaba producirlo en México, 100 pesos en enero de 2012, lo cual equivalía al tipo de cambio del mes a un costo en dólares de 7.68 dólares. Supongamos que enero de 2013 dicho producto cuesta producirlo 103.50 pesos, lo que representa al tipo de cambio del mes, que su costo en dólares sería de 8.14 dólares. Es de esta manera, que por el factor tipo de cambio y la inflación nacional los productos hechos en México se hicieron 6% más caros en términos de dólares en tan sólo un año, y pues sin duda que esto merma la competitividad de las exportaciones mexicanas.
¿Por el lado de las importaciones qué sucede? Pues que el hecho de que la economía mexicana haya crecido a una tasa de 3.2% en el cuarto trimestre de 2012 hace que sea más propenso (que sus principales socios comerciales) a importar, ya que a mayor crecimiento económico más compra de insumos, bienes intermedios y bienes de consumo final originarios del exterior.
Y pues desde luego que el factor tipo de cambio también juega un papel porque hace a las importaciones más baratas, y para ilustrar esto veamos el siguiente ejemplo: supongamos que un producto extranjero tenía un costo de 10 dólares en enero de 2012, pues al tipo de cambio de dicho mes esto equivaldría a un costo de 130.28 pesos; pero si en enero de 2013 dicho producto sigue costando 10 dólares, esto equivale que al tipo de cambio del mes ese producto ahora costaría 127.17 pesos, lo que implica una disminución de 2.4% en su precio en pesos.
Así pues, lo que ha sucedido con el tipo de cambio (más los efectos inflacionarios de México y EU donde no hay inflación) ha provocado en resumidas cuentas que nuestras exportaciones se hayan encarecido 6% y nuestras importaciones abaratado 2.4%, por lo que este es un factor adicional que provoca una caída en la tasa de crecimiento de nuestras ventas al exterior y un crecimiento importante de nuestras compras del exterior.
¿Ante esta situación qué se debe hacer? Pues nuevamente insistimos en el tema de la baja en las tasas de interés de referencia por parte del Banco de México (Banxico), ya que esto haría menos vulnerable a la economía nacional y provocaría un ajuste al alza en el tipo de cambio, lo que daría mayor competitividad a nuestras exportaciones y encarecería nuestras importaciones, todo esto se traduciría en una mejoría para la producción y empleo nacionales.
Si Banxico se queda cruzado de brazos difícilmente lograremos revertir la tendencia de estancamiento de las exportaciones y nuestras importaciones continuarán al alza, lo que provocará un fuerte déficit en la balanza comercial en perjuicio del país.
Es por todo lo anterior que esperamos que Banxico entienda su responsabilidad y actúe en consecuencia en su siguiente Junta de Gobierno.
Por último, quisiera cerrar este artículo agradeciendo a El Financiero en Línea por la publicación de mis artículos editoriales todos los viernes, y en está ocasión celebro la publicación del editorial número 250.
Fuente : EL FINANCIERO

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