
La seguridad, la regulación y la infraestructura fueron los ejes centrales del Encuentro Institucional de Autoridades del Transporte, realizado en el Senado de la República, donde legisladores y representantes del sector coincidieron en que el autotransporte de carga enfrenta retos estructurales que deben atenderse con visión estratégica rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Durante el foro participaron Ignacio Mier Velazco, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo); Emmanuel Reyes Carmona, presidente de la Comisión de Economía; así como representantes del sector público y empresarial, incluida la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar).
Un sector clave para la integración regional
Especialistas destacaron que el autotransporte moviliza más del 80% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos y concentra entre 86% y 87% del comercio bilateral, lo que lo posiciona como el principal canal de integración productiva en América del Norte.
Virginia Olalde López Gavito, presidenta de la Comisión de Transporte de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), advirtió que cualquier cuello de botella en cruces fronterizos, infraestructura o regulación impacta directamente la competitividad regional. Por ello, señaló que la revisión del acuerdo comercial debe priorizar la eficiencia operativa, la armonización normativa y las inversiones estratégicas.
Impacto económico y presión fronteriza
En el ámbito nacional, el autotransporte de carga agrupa a más de 200 mil empresas, aporta aproximadamente 3.8% del Producto Interno Bruto (PIB), genera más de dos millones de empleos directos y más de seis millones indirectos, además de incidir en 101 ramas industriales, de acuerdo con representantes de Canacar.
De manera más amplia, el sector transporte —que incluye autotransporte de carga y pasajeros, transporte ferroviario, marítimo y aéreo, así como servicios logísticos— representa cerca de 9.9% del PIB nacional, según datos expuestos por la Secretaría de Economía.
En la frontera norte, la magnitud operativa refleja la relevancia del sector: en 2025 se registraron más de 760 mil cruces de camiones en el corredor Ciudad Juárez–El Paso, y más de 7.5 millones de cruces en total a lo largo de la frontera. Estas cifras evidencian la presión constante sobre la infraestructura aduanera y carretera.
Ante este panorama, legisladores y representantes empresariales coincidieron en la necesidad de fortalecer los cruces fronterizos, modernizar aduanas y reducir tiempos de inspección para evitar sobrecostos y retrasos que afecten la competitividad regional.
Seguridad, modernización y agenda conjunta
Desde el sector empresarial se destacó la importancia de la modernización de la flota vehicular, subrayando que la renovación puede reducir emisiones hasta en 80% y mejorar la eficiencia operativa. También se mencionó el impulso a 50 paradores seguros en corredores estratégicos como parte de las acciones para reforzar la seguridad de los operadores.
La senadora Karina Ruiz reconoció que el sector enfrenta un entorno complejo, marcado por la desaceleración económica y presiones derivadas de aranceles internacionales. En este contexto, propuso construir una agenda conjunta que incluya incentivos para la renovación vehicular, fortalecimiento de infraestructura logística, programas de formación de operadores y mayor coordinación institucional frente a la inseguridad carretera.
Los participantes concluyeron que la revisión del T-MEC debe asumirse como una oportunidad estratégica para consolidar a México como hub logístico regional, avanzar en la armonización regulatoria, fortalecer la seguridad vial e incorporar tecnología en carreteras y aduanas.
Más allá de mover mercancías, el autotransporte sostiene empleo, inversión y dinamismo industrial, convirtiéndose en un pilar esencial para la competitividad del país en el entorno de América del Norte.